El Decálogo del Abogado no es una ley, sino una tradición de reglas éticas que varios juristas escribieron a lo largo de más de siete siglos, desde San Ivo de Kermartin en el siglo XIII hasta Eduardo Couture en 1949. Ninguna versión tiene fuerza legal por sí sola, pero sus ideas (el estudio constante, la lealtad al cliente, la justicia por encima de la ley) siguen citándose en la abogacía actual. Recogemos aquí las tres versiones más citadas en España, contrastadas con las fuentes originales de cada autor.
¿Qué es el Decálogo del Abogado?
El Decálogo del Abogado es un conjunto de normas de conducta que varios juristas han propuesto, cada uno por su cuenta, para guiar el ejercicio de la abogacía. No existe un único texto oficial: son al menos una decena de versiones distintas, escritas en épocas y países diferentes, que coinciden en las mismas ideas de fondo aunque cambien las palabras.
Cualquiera que se plantee cómo ser abogado acaba encontrándose tarde o temprano con alguna de estas versiones, aunque ninguna forme parte del temario oficial de acceso a la profesión.
Los 10 mandamientos del Decálogo del Abogado según Couture
Eduardo Juan Couture Etcheverry fue un jurista uruguayo nacido en 1904, que ejerció de profesor titular de Derecho Procesal en la Universidad de la República. También fue decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, presidente del Colegio de Abogados y director de la "Revista de Derecho, Jurisprudencia y Administración".
Presidió también el Instituto Cultural Uruguayo, y la Academia Nacional de Letras. Pues bien, Couture escribió varias obras relacionadas con el Derecho, una de las cuales fue Los mandamientos del Abogado, conocida popularmente como el Decálogo del Abogado.
- Estudia: El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.
- Piensa: El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
- Trabaja: La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.
- Lucha: Tu deber es luchar por el derecho. Pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.
- Sé leal: Leal con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú dices. En cuanto al derecho, alguna que otra vez, debe confiar también en el que tú le invocas.
- Tolera: Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
- Ten paciencia: En el derecho, el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
- Ten fe: Ten fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana. Ten fe en la justicia, como destino normal del derecho. Ten fe en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia. Y, sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia ni paz.
- Olvida: La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
- Ama tu profesión: Trata de considerar la abogacía de tal manera, que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti, proponerle que se haga abogado.
Decálogo del Abogado según Ángel Ossorio
Ángel Ossorio y Gallardo fue un jurista y político español nacido en 1873. Ejerció como abogado, y tuvo una extensa carrera política, ya que fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid, gobernador civil en Barcelona, y Ministro de Fomento. También ejerció como embajador de la República en Bélgica, Francia y Argentina, país este último en el que falleció.
Conocido como el "Papa de la juridicidad", fue autor de varias obras jurídicas, entre ellas otra versión del Decálogo del Abogado:
- No pases por encima de un estado de tu conciencia.
- No afectes una convicción que no tengas.
- No te rindas ante la popularidad ni adules a la tiranía.
- Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el cliente para ti.
- No procures nunca en los Tribunales ser más que los Magistrados, pero no consientas ser menos.
- Ten fe en la razón que es la que en general prevalece.
- Pon la moral por encima de las Leyes.
- Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.
- Procura la paz como el mayor de los triunfos.
- Busca siempre la Justicia por el camino de la sinceridad y sin otras armas que las de tu saber.
Decálogo del Abogado según San Ivo
San Ivo de Kermartin fue un santo nacido en Bretaña en 1253. Estudió Derecho y Teología, y se doctoró en ambas ramas. Ejerció como juez, y protegió a personas pobres y huérfanas, lo que le valió el sobrenombre de "Abogado de los pobres". Es el patrón de los abogados y el santo patrón de la Bretaña, y se celebra su fiesta el 19 de mayo. San Ivo también tiene su propio Decálogo del Abogado:
- El Abogado debe pedir ayuda a Dios en sus trabajos, pues Dios es el primer protector de la Justicia.
- Ningún Abogado aceptará la defensa de casos injustos, porque son perniciosos a la conciencia y al decoro profesional.
- El Abogado no debe cargar al cliente con gastos excesivos.
- Ningún Abogado debe utilizar, en el patrocinio de los casos que le sean confiados, medios ilícitos o injustos.
- Debe tratar el caso de cada cliente como si fuese el suyo propio.
- No debe evitar trabajo ni tiempo para obtener la victoria del caso que tenga encargado.
- Ningún Abogado debe aceptar más causas de las que el tiempo disponible le permite.
- El Abogado debe amar la Justicia y la honradez, tanto como las niñas de sus ojos.
- La demora y la negligencia de un Abogado causan perjuicio al cliente y cuando eso acontece, debe indemnizarlo.
- Para hacer una buena defensa el Abogado debe ser verídico, sincero y lógico.
Ese noveno mandamiento (indemnizar al cliente perjudicado por la negligencia del abogado) no se quedó en un principio moral: siete siglos después es, en España, uno de los pilares de la responsabilidad civil del abogado frente a su cliente.
Otros decálogos del abogado a lo largo de la historia
Además de estas tres, la antología Las profesiones jurídicas (Ismael Rodríguez Campos, Editorial Trillas, 2005) recoge otros seis decálogos de abogado escritos entre los siglos XVIII y XX: los de San Alfonso María de Ligorio, Honorio Silgueira, Ruy Barbosa, Eduardo Torres Bas (pensado específicamente para penalistas), José María Martínez Val y Granda da Silva Martins.
Todos repiten las mismas ideas centrales (lealtad al cliente, estudio permanente, independencia frente al poder) con palabras distintas, lo que sugiere que son menos obras aisladas que una misma tradición oral que cada generación de abogados ha vuelto a escribir a su manera.
¿Tiene el Decálogo del Abogado fuerza legal hoy?
Ninguna de sus versiones la tiene. Son códigos morales que cada jurista propuso a título personal, sin que ningún colegio de abogados ni ninguna ley los haya incorporado como norma exigible. Lo que sí es de obligado cumplimiento para cualquier abogado colegiado en España es el Código Deontológico de la Abogacía Española, aprobado por el Consejo General de la Abogacía en 2019, que sí contempla sanciones disciplinarias por incumplirlo.
La vía reglada para ejercer como abogado, por ejemplo mediante la oposición a abogado del Estado, es un proceso muy distinto, con exámenes de temario jurídico y una plaza pública, sin relación directa con estos decálogos. Pero ambas cosas comparten la misma pregunta de fondo: qué debe exigirse éticamente a quien ejerce el derecho, aunque la respondan de formas distintas.
Preguntas frecuentes sobre el Decálogo del Abogado
Las dudas que más se repiten sobre este decálogo y sus distintas versiones.
¿Cuántos decálogos del abogado existen?
No hay uno solo. Al menos una decena de juristas han escrito su propia versión a lo largo de la historia. Las tres más citadas en España son las de Eduardo Couture, Ángel Ossorio y Gallardo y San Ivo de Kermartin, pero historiadores del derecho recogen también las de San Alfonso María de Ligorio, Honorio Silgueira, Ruy Barbosa o José María Martínez Val, entre otras.
¿Quién es el patrón de los abogados?
San Ivo de Kermartin (1253-1303), un sacerdote y jurista bretón conocido como el defensor de los pobres por representar gratis a quienes no podían pagar. Se le rinde homenaje cada 19 de mayo, y se le atribuye uno de los decálogos más antiguos de la profesión.
¿Es de obligado cumplimiento el Decálogo del Abogado?
No. Ninguna de estas versiones tiene fuerza legal: son un código ético que cada jurista propuso a título personal. Lo vinculante para un abogado en ejercicio en España es el Código Deontológico de la Abogacía Española, aprobado por el Consejo General de la Abogacía en 2019.







