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Un cliente pasa casi cuatro años fichado por una deuda ya cancelada y la Justicia obliga a Vodafone a pagarle 10.000 euros

PorRubén Angulo

Publicado el

Derecho Civil

El cliente devolvió a Vodafone el router y el descodificador que la operadora le había enviado a casa, siguiendo al pie de la letra las instrucciones para darse de baja. La compañía, sin embargo, le reclamó después varios cargos que él nunca reconoció, y esa deuda discutida bastó para que su nombre quedara casi cuatro años en dos ficheros de morosos, hasta que un tribunal ha obligado a Vodafone a pagarle 10.000 euros más intereses y costas.

Preguntó por el origen de esos cargos y se negó a pagar mientras nadie se los explicara. Vodafone, en lugar de resolver la duda, lo metió en los ficheros de morosos Experian-Badexcug y Asnef-Equifax, y a partir de ahí empezó lo que el propio afectado describió como una pesadilla de llamadas y reclamaciones para conseguir que borraran su nombre.

Una deuda que no era cierta, ni vencida, ni exigible

El Tribunal de Instancia, con sede en Santa Cruz de La Palma, repasó los tres requisitos que la ley exige para meter a alguien en un fichero de morosos: que la deuda sea cierta, esté vencida y sea exigible. Ninguno se cumplía en este caso, porque el cliente había discutido el origen de los cargos desde el primer momento.

Cuando una deuda está discutida, razona la sentencia, no se puede exhibir públicamente a quien la cuestiona como si fuera un mal pagador: el fichero solo debe recoger impagos claros, no discrepancias todavía abiertas entre cliente y empresa.

El dato más revelador es que la propia Vodafone acabó dando la deuda por cancelada. Aun así, su nombre siguió fichado, como si la deuda que la propia empresa daba por saldada todavía estuviera pendiente para todo el que consultara su solvencia.

1.098 consultas a un nombre que ya no debía nada

Mientras estuvo en la lista, sus datos fueron consultados 1.098 veces por 28 entidades distintas, más las revisiones periódicas de otras cuatro. Cada consulta era un banco, una financiera o una aseguradora mirando si el cliente pagaba sus deudas, y encontrando siempre la misma respuesta equivocada.

Ese historial le complicó pedir financiación en más de una ocasión: aparecer como moroso es una rémora para conseguir un préstamo o cerrar cualquier operación que exija comprobar la solvencia de quien la firma. El tribunal no llega a dar por probado que cada negativa de crédito fuera consecuencia directa del fichero, pero sí considera que casi cuatro años fichado bastan para dañar la reputación de un buen pagador.

47 meses: casi cuatro años fichado por una deuda que la propia Vodafone ya había cancelado.

"Los registros de solvencia no pueden convertirse en un mecanismo de presión frente al consumidor"

Rebin Shamamy, abogado del cliente

Lo que dice el tribunal

La sentencia considera que Vodafone vulneró el derecho al honor del cliente al mantenerlo fichado pese a haber cancelado ella misma la deuda que lo motivó, y fija una indemnización de 10.000 euros más intereses y costas judiciales.

El abogado que representó al cliente sostiene que el fallo es importante porque reconoce que la simple inclusión indebida ya puede indemnizarse, aunque no se demuestre un perjuicio económico concreto como un crédito denegado. La función de estos registros, insiste, es informar con fiabilidad sobre la situación de pago de una persona, no presionarla para que acepte una deuda que todavía discute.

La sentencia no es firme: cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, y Vodafone, la parte condenada, todavía puede recurrirla.

Si te incluyen en un registro de morosos por una deuda que no reconoces

Este caso no es excepcional: cualquiera puede acabar fichado por una deuda que ya pagó o que directamente discute, y mientras la empresa no rectifique, su nombre sigue apareciendo cada vez que un banco, una aseguradora o el casero de un piso consulta su solvencia.

Lo primero es comprobar si de verdad estás dentro, algo que puedes pedir directamente a Experian-Badexcug, Asnef-Equifax o el fichero que corresponda, como se explica en cómo saber si estás en una lista de morosos. Si la deuda está discutida o ya se pagó, conviene guardar cada reclamación, respuesta y justificante que hayas cruzado con la empresa: son las pruebas que después pide un tribunal. El siguiente paso es un burofax exigiendo por escrito la baja del fichero, y si la empresa no rectifica, estos registros también están sujetos a las normas de protección de datos personales, así que la Agencia Española de Protección de Datos es la última puerta.

Si te pasa a ti: exige por escrito, con burofax o correo con acuse de recibo, que la empresa retire tus datos del fichero. Si en un mes no te responde o no corrige el error, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, que puede sancionarla y ordenar la baja inmediata.

47 meses fichado. 1.098 consultas a un nombre limpio. 10.000 euros para reparar el daño.

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