A sus 88 años, se quedó sin luz ni agua corriente en plena ola de calor de agosto, en la casa donde había pagado la hipoteca durante 25 años. No fue una avería: se los cortó el hombre que acababa de comprar la vivienda en una subasta, antes incluso de que se completara su desahucio. Tuvo que hacer la maleta e irse unos días a casa de una de sus hijas. Ese hombre está ahora investigado por un posible delito de coacciones.
El comprador no actuó a ciegas. Se apoyó en una sentencia reciente del Tribunal Supremo que había abierto la puerta a cortar la luz y el agua a los okupas que se instalan en una vivienda sin ningún derecho sobre ella. El problema es que esta mujer no encajaba en ese supuesto, y así se lo ha hecho saber el juez que investiga el caso.
La sentencia que el comprador interpretó mal
El Tribunal Supremo sí permite cortar la luz y el agua para forzar la salida de quien ocupa una vivienda sin ningún derecho sobre ella. Lo dijo en la sentencia 426/2026, del 24 de junio, dictada en pleno por la Sala Segunda.
Pero el propio tribunal marcó una frontera, la misma que el nuevo dueño de la casa de Roquetas de Mar pasó por alto:
"No es equiparable que la acción se desarrolle sobre un sujeto pasivo que goza de un legítimo, al menos, aparente o en disputa, título de acceso y disfrute de la posesión del bien, que cuando se despliega el acto sobre quien, sin ostentar derecho ni título alguno que le ampare (por ejemplo, porque ha usurpado el bien), pretende un aprovechamiento de un bien ajeno"
Sentencia 426/2026 del Tribunal Supremo
Dicho de otra forma: una cosa es cortarle los suministros a quien ha entrado por la fuerza sin ningún papel que lo ampare, y otra muy distinta es hacérselo a quien todavía conserva algún derecho sobre la vivienda, aunque esté en disputa.
El juez que investiga el caso de Roquetas de Mar insiste en la misma idea, y advierte de que no es un error aislado. El problema surge, dice, cuando se usa la palabra "okupa" de forma genérica para cualquiera que ocupa una vivienda en contra de la voluntad de su dueño, sin distinguir entre quien ha entrado por la fuerza y quien, como esta mujer, ha perdido su casa por no poder seguir pagando la hipoteca.
Ni okupa ni intrusa: la propietaria que perdía la casa por la hipoteca
La protagonista de este caso no había ocupado nada. Llevaba 25 años pagando la hipoteca de su vivienda en Roquetas de Mar (Almería) hasta que dejó de poder hacer frente a las cuotas. El banco ejecutó la hipoteca, la casa salió a subasta y un nuevo propietario se hizo con ella. Pero el desahucio, el trámite que obliga a abandonar físicamente la vivienda, todavía no se había completado.
Mientras tanto, la mujer seguía pagando la luz y el agua de su propia casa, y quería seguir haciéndolo hasta que terminara el proceso judicial. El nuevo propietario no esperó: pidió a las compañías suministradoras que cortaran ambos servicios antes de que un juzgado ordenara el lanzamiento, el desalojo físico de la vivienda.
El corte llegó en pleno mes de agosto, con temperaturas extremas.
La casa llevaba veinticinco años siendo suya, y esos días, sin luz ni agua, dejó de ser habitable.
El juez de Roquetas abre diligencias por coacciones
El juez Claudio García Vidales abrió las diligencias contra el comprador. Instruye el caso en Roquetas de Mar (Almería), y en su auto distingue con claridad entre quien entra por la fuerza en una casa ajena y quien, como esta mujer, llega a perder su vivienda por no poder pagarla.
"la mujer no es una ocupante ilegal, sino la propietaria de una vivienda que, ante una adversa situación económica, ha perdido la titularidad de la misma, estando pendiente de lanzamiento por orden judicial"
Auto del juez de Roquetas de Mar, citado por el CGPJ
El propio juez reconoce que la mujer tenía la obligación de abandonar la vivienda. Lo que no admite es que el nuevo propietario se tomara la justicia por su mano cortándole la luz y el agua antes de que un juzgado ejecutara el desahucio.
El magistrado impuso una medida cautelar para que se restituyeran los suministros de inmediato. El propietario los restableció por su cuenta a los pocos días, pero eso no le libró de quedar investigado por coacciones, un delito que se persigue aunque la situación ya se haya corregido.
Si te cortan la luz sin ser un okupa
Nadie puede cortarte la luz o el agua para forzarte a salir de una vivienda mientras conserves algún título sobre ella, aunque esté en disputa: eres el propietario a punto de ser desahuciado, o el inquilino que dejó de pagar pero al que todavía no le ha llegado el lanzamiento. Esa vía solo se abre con quien ha entrado sin ningún derecho.
Si te lo hacen, puedes denunciarlo como coacciones ante la Policía, la Guardia Civil o el propio juzgado, que puede dictar una medida cautelar para restituir los suministros, como pasó aquí. Cuánto tarda realmente el lanzamiento tras una subasta lo explicamos en después de la subasta, cuánto tarda el desahucio. El corte de suministros no es la única forma de presión: una casera fue condenada por cambiar la cerradura sin permiso en este otro caso, y si sospechas que tu casero te está acosando para que te vayas antes de tiempo, aquí tienes cómo denunciarlo por acoso.
El Consejo General del Poder Judicial hizo público el caso esta semana. Los suministros llevan restablecidos desde hace días, y la mujer ya no tiene que estar en casa de su hija a oscuras.
Todavía espera la fecha en la que tendrá que dejar la que fue su vivienda durante 25 años. El expediente contra el comprador, mientras tanto, sigue abierto.





