Bullying Psicológico: Qué es, cómo detectarlo, en qué consiste, cómo actuar y tipos de bullying

Sabemos que el acoso escolar es cada vez más usual. Cada año, los casos aumentan. Esto, en parte, se ve reforzado por el incremento del uso y de conocimiento de las nuevas tecnologías que, en la actualidad, se ha convertido en el arma más potente de los acosadores. Sin embargo, el bullying psicológico es el que más sufre la población y es el más difícil de detectar. Vamos a conocerlo un poco más.

¿Qué es el bullying psicológico?

El bullying psicológico es un tipo de acoso muy difícil de detectar debido a que las formas de agresión pueden pasar desapercibidas para terceros y no hay constancia de pruebas. El agresor suele utilizar amenazas, la intimidación, la manipulación e incluso el chantaje para manipular a su víctima.

Todas estas formas de acoso tienen en común que afectan directamente a la autoestima de la víctima. En ocasiones, este tipo de acoso suele ir acompañado de bullying físico o ciberbullying. El bullying psicológico es muy común entre los niños y jóvenes. En el caso de adultos se puede relacionar más con los delitos de:

¿Cómo detectar el bullying psicológico?

Como ya hemos dichos anteriormente, los niños son los que más sufren tipo de acoso. Para poder detectar si un niño sufre este tipo de acoso, debemos fijarnos en unos determinados rasgos:

  • Miedo o rechazo a ir a clase.
  • Actitudes pasivas.
  • Trastornos emocionales.
  • Problemas psicosomáticos.
  • Depresión, ansiedad y pensamientos suicidas.
  • Pérdida de interés por los estudios, cosa que puede desencadenar en un menor rendimiento y llegar al fracaso escolar.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Síndrome del estrés postraumático.
  • Aislamiento social respecto al resto de los compañeros.
  • Pérdida del apetito.
  • Dificultad para dormir.
  • Reacciones violentas frente a sus seres queridos, es decir, agresividad verbal e incluso física con los padres y/o hermanos.
  • Estado de ánimo bajo.

En el momento en el que presenciamos un cambio drástico en el comportamiento de un niño es un indicio de que algo fuera de lo normal está pasando. Para averiguar si se trata de un caso de bullying psicológico, se recomienda establecer una relación de confianza para conseguir que cuente su problema.

También se recomienda informar a los niños en casa y en la escuela sobre este problema para que sepan qué hacer si alguno de ellos se encuentra en esta situación o conoce algún caso de bullying en su clase y cómo actuar. Es importante que conozcan que la solución está en pedir ayuda a un adulto.

¿Cómo actuar ante el bullying psicológico?

En cuanto los padres conocen la situación de sus hijos, tienen que ponerse en contacto con el centro de estudios (colegio, instituto…), hablar con el tutor y el director para que ellos también estén informados y entre todos puedan tomar las medidas correspondientes. En la gran mayoría de casos, la intervención de los adultos suele acabar con el problema.

Si se diera la situación en la que el centro no aporta ayuda, se puede solicitar la intervención de la inspección educativa. Como último recurso, sería denunciar al centro.

¿El bullying psicológico es un delito? El propio Código Civil reconoce que todos los centros educativos para menores de edad tienen que responder frente a los daños y perjuicios que sufran sus alumnos. Por eso, si el colegio no pone de su parte para remediar la situación, los padres o los tutores legales de los estudiantes afectados podrían exigir una indemnización. Normalmente, este tipo de reclamación se suele hacer por la vía penal (y no civil).

El bullying psicológico no es una situación fácil de llevar, por ello, se recomienda contar con la ayuda de un especialista en acoso y ciberacoso para que asesore a la familia.

Tipos de bullying

También es importante conocer el resto de tipos de bullying que existen porque, como hemos dicho anteriormente, en ocasiones, el bullying psicológico puede ir combinado con algún otro tipo de acoso. Existen seis tipos de acoso:

  • El bullying físico: es el más común, mayoritariamente entre el género masculino. Es más fácil de identificar porque implica golpes, robos, daños, empujones e incluso palizas. Puede haber más de un posible agresor. Por todo ello, es el más fácil de probar y justificar.
  • El bullying psicológico: como ya hemos dicho, se trata de la persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas. Afectan directamente a la autoestima de la víctima y potencia el temor. Además, es el tipo de acoso más complicado de detectar. Se considera bullying psicológico una mirada, una señal obscena, una cara desagradable o algún gesto negativo.
  • El bullying verbal: como bien indica su nombre, son acciones no corporales o físicas, más bien verbales. Su finalidad es discriminar, difundir rumores, realizar acciones de exclusión, bromas insultantes y repetidas como, por ejemplo, poner apodos, insultos, amenazas, burlas, reírse de otros, rumores racistas o sexuales, entre otras cosas. Este es más común entre el género femenino.
  • El bullying sexual: se trata del asedio, inducción o abuso sexual o referencias malintencionadas a partes íntimas del cuerpo de la víctima. Este tipo de bullying también incluye el bullying homófobo, es decir, cuando se acosa a causa de la orientación sexual de la víctima (por ejemplo, la homosexualidad, bien sea real o imaginaria).
  • El bullying social: su objetivo principal es aislar a un niño del resto del grupo. ¿Cómo hacen esto? Le ignoran, le aíslan y lo excluyen del resto. Este tipo de bullying puede ser directo (por ejemplo, no dejar que la víctima participe en las mismas actividades que el resto de niños) o indirecto (ignorarlo, tratarlo como un objeto, hacer como que no existe…).
  • El ciber-bullying o bullying cibernético: cada vez es más usual este tipo de bullying debido al avance de las nuevas tecnologías. Con este tipo de acoso, consiguen gran visibilidad porque los actos de humillación contra la víctima están al alcance de todo el mundo. Además, permite que los acosadores se mantengan en el anonimato. Se puede llevar a cabo un ciberacoso de muchas maneras (mensajes telefónicos, correos, en páginas webs, blogs, vídeos, chats, redes sociales, suplantación de la identidad, etc. El acoso puede ser a través de insultos o montajes fotográficos o con vídeos de mal gusto. También haciendo uso de imágenes de la víctima que se han tomado sin su permiso, insultos por su origen, religión o el nivel socioeconómico de la víctima y/o de sus familiares. El acosador suele ser una persona de aspecto físico fuerte, impulsiva, dominante con conductas antisociales y sin empatía hacía sus víctimas.

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