Un agente de viajes de 54 años pidió la incapacidad permanente por fibromialgia y los jueces del Tribunal Superior de Justicia de Illes Balears se la negaron. La sentencia 248/2026, dictada el 15 de mayo de 2026, no discute que la enfermedad exista: aplica un criterio que decide si la fibromialgia da derecho a una pensión vitalicia o solo a bajas puntuales durante los brotes. Un mes antes, el mismo tribunal había reconocido la incapacidad absoluta a otra trabajadora con el mismo diagnóstico. La diferencia entre los dos casos es la que de verdad importa.
Qué exige la ley para dar la incapacidad permanente
Todo arranca en el artículo 193, la pieza que dentro de la normativa de pensiones fija qué cuenta como incapacidad permanente, y su letra pide más de lo que parece a simple vista.
Ese artículo define la incapacidad permanente contributiva como la situación de quien, tras el tratamiento prescrito, presenta "reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral". Tres palabras hacen todo el trabajo en esa frase: graves, objetivas y definitivas. Le basta a un juez con que falte una sola para denegar la pensión.
El caso que marca la diferencia: dos sentencias, un mes de distancia
Los jueces de Illes Balears no tratan la fibromialgia como una etiqueta que por sí sola abra o cierre la puerta a una pensión. Lo prueban dos resoluciones de la misma Sala separadas por poco más de un mes.
Un mes antes, el tribunal había fallado justo al revés. Una comercial de 51 años que vendía seguros arrastraba un cuadro de fibromialgia severa, junto con depresión y el síndrome de piernas inquietas, y había logrado que un juzgado de Palma le reconociera la incapacidad permanente absoluta ya en octubre de 2024. El INSS recurrió esa resolución y la perdió: la Sala confirmó que la trabajadora cobraría de por vida el sueldo regulador completo, unos 1.097 euros cada mes, con las revalorizaciones de cada año. Jugó a su favor que un servicio de prevención de riesgos ya la había apartado de su puesto por no reunir las condiciones físicas y psíquicas exigidas, y que acabó despedida por ese motivo.
En la sentencia del agente de viajes, esos mismos magistrados llegaron a la conclusión contraria con un diagnóstico de fondo prácticamente igual. Lo que cambió no fue la fibromialgia en sí, sino si sus efectos eran continuos o iban y venían.
Por qué un brote no es lo mismo que una limitación permanente
La médico forense que examinó al agente de viajes coincidió con el médico evaluador del INSS: el cuadro no le impedía ejercer su profesión de gestión y atención al cliente, salvo en los periodos de reagudización.
Para esos periodos existe otra prestación, distinta de la permanente: la incapacidad temporal. El artículo 169 de la misma ley la reconoce mientras el trabajador reciba asistencia sanitaria y esté impedido para trabajar, con una duración máxima de 365 días prorrogables por otros 180. El Tribunal Superior de Justicia razona que, si los brotes se pueden cubrir con esa baja, no hace falta la pensión vitalicia.
El fallo no cuestiona que el trabajador tenga fibromialgia, polimialgia, poliartralgias y otras dolencias asociadas. Lo que niega es que esas dolencias tengan, en su caso concreto, un carácter permanente.
Qué tienes que acreditar para que la fibromialgia sí cuente
De la comparación entre los dos casos de Illes Balears se saca una lista bastante clara de lo que pesa a favor y en contra.
- Continuidad demostrada en el tiempo. Informes médicos repetidos que muestren que la limitación no desaparece entre brotes, no solo un diagnóstico puntual.
- Coherencia con el informe de la médico forense. El agente de viajes perdió el recurso, entre otras cosas, porque pidió incorporar hechos apoyándose en unos informes y dejando fuera el de la forense, que era el que había pesado en la instancia.
- Relación directa con la profesión habitual. No basta con acreditar dolor: hay que explicar por qué impide las tareas concretas del puesto, como sí se hizo con la imposibilidad de la agente de seguros para los movimientos repetitivos y la atención al público.
El trámite para presentar la solicitud, con los plazos y el organismo al que dirigirse, está en cómo pedir la incapacidad permanente. Y como quien decide en la práctica es el Equipo de Valoración de Incapacidades, conviene llegar preparado a esa cita: qué esperar y cómo prepararla lo explicamos en cómo pasar el tribunal médico.
Absoluta, total o gran invalidez: qué grado pedir
El grado que se solicita también condiciona el resultado, porque cada uno exige acreditar cosas distintas.
La incapacidad permanente total afecta solo a la profesión habitual, la absoluta a cualquier trabajo, y la gran invalidez suma la necesidad de ayuda de otra persona para los actos esenciales de la vida. El agente de viajes pidió la absoluta y, de forma subsidiaria, la total, y no consiguió ninguna de las dos. Los requisitos de cada grado, con más detalle, están en la incapacidad permanente absoluta.
Tener reconocido un certificado de discapacidad tampoco equivale a tener la incapacidad permanente: son trámites distintos, con organismos y criterios distintos, y esa diferencia la explicamos en discapacidad e incapacidad.
La sentencia no es firme. Cabe recurso de casación para la unificación de doctrina ante el Tribunal Supremo. Si se admite, la Sala Cuarta podría fijar un criterio único sobre la fibromialgia y la incapacidad permanente, algo que hoy varía entre tribunales superiores de justicia.
Preguntas frecuentes
Las dudas que más se repiten sobre la fibromialgia y la incapacidad permanente.
¿La fibromialgia da derecho automáticamente a la incapacidad permanente?
No. La Seguridad Social exige que las limitaciones sean graves, objetivables y previsiblemente definitivas. Si los síntomas se presentan en brotes y entre ellos el trabajador puede desempeñar su profesión, los tribunales suelen negar la pensión y remiten a la incapacidad temporal para los periodos de mayor intensidad.
¿Qué diferencia hay entre incapacidad temporal y permanente en la fibromialgia?
La temporal cubre los brotes, con un máximo de 365 días prorrogables por otros 180, mientras se recibe tratamiento y no se puede trabajar. La permanente exige que la limitación sea continua y no solo durante los picos de la enfermedad, algo que hay que acreditar con informes médicos repetidos en el tiempo.
¿Qué grado de incapacidad permanente se puede pedir por fibromialgia?
Depende de cuánto limite la enfermedad. La total se pide cuando impide la profesión habitual, la absoluta cuando impide cualquier trabajo, y la gran invalidez cuando además hace falta ayuda de otra persona para los actos esenciales de la vida diaria.
¿Se puede recurrir una sentencia que deniega la incapacidad permanente por fibromialgia?
Sí. Contra la sentencia de un Tribunal Superior de Justicia cabe recurso de casación para la unificación de doctrina ante el Tribunal Supremo, aunque solo se admite si hay otra sentencia contradictoria sobre un caso similar.
¿Cuánto se cobra si se reconoce la incapacidad permanente absoluta?
El importe depende de la base reguladora de cada trabajador. En un caso reciente del Tribunal Superior de Justicia de Illes Balears, la pensión reconocida fue del 100% de esa base, que en aquel caso ascendía a 1.097,09 euros mensuales, con sus revalorizaciones anuales.






