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Bankinter tendrá que devolver 4.478 euros a una clienta a la que un falso empleado le vació la cuenta

PorRubén Angulo

Publicado el

Derecho Civil

Una clienta de Bankinter teclea en el móvil los pasos que le va dictando un hombre que se presenta como "Arturo, de Bankinter", seguro de que así frena una compra fraudulenta que un SMS del banco le acaba de avisar. Minutos antes ha pulsado el enlace de ese mensaje y ha metido sus claves en una página que parecía la banca online de siempre. La llamada de Arturo no la salva de nada: la mete de lleno en el fraude.

Cuando revisa la aplicación poco después, no hay ninguna compra que cancelar: hay cinco movimientos por 4.478 euros hacia una cuenta en Francia que ella nunca autorizó a sabiendas, y jamás había movido cantidades así fuera de España. Bankinter, cuando reclama, le dice que el problema es suyo.

El SMS y la llamada que parecían de verdad

La clienta recibe el mensaje el 3 de diciembre de 2022: lleva el nombre de Bankinter y avisa de una compra sospechosa con su tarjeta, con un enlace para cancelarla. Es la técnica conocida como smishing, un SMS que suplanta a una entidad de confianza para robar datos bancarios. Ella pulsa, entra en una página que reproduce la banca online de la entidad y escribe ahí sus datos, convencida de que está operando con su banco.

Poco después suena el teléfono. Al otro lado, un hombre que se identifica como "Arturo, de Bankinter" le explica que va a ayudarla a anular la operación fraudulenta y le indica, paso a paso, qué tiene que hacer. La mujer obedece pensando que habla con un empleado de su banco. En realidad, cada paso es una autorización.

El aviso no tarda en llegar: cargos que ella no reconoce, uno detrás de otro, mientras cree que acaba de blindar su cuenta.

Cinco movimientos hacia Francia en minutos

Los 4.478 euros salen en cinco tandas: 2.995 euros en la operación más grande, 1.480 euros en la segunda y tres cargos sueltos de un euro, una fórmula habitual para comprobar que la tarjeta sigue activa antes de vaciarla del todo. Todo sale hacia Francia, un país donde la clienta no tenía antecedentes de compras por encima de 2.000 euros ni de operar desde el extranjero.

Ella denuncia lo ocurrido y pide a Bankinter que le devuelva el dinero. El banco se niega y sostiene, durante todo el procedimiento, que fue ella quien introdujo sus propias claves y validó las operaciones, así que la responsabilidad recae en su falta de diligencia, no en la entidad.

Bankinter culpa a la clienta, la Audiencia culpa al banco

En Badalona, el Juzgado de Primera Instancia número 1 condena primero a Bankinter: da la razón a la clienta y le ordena devolver los 4.478 euros con los intereses legales. El banco recurre ante la Audiencia Provincial de Barcelona repitiendo el mismo argumento, que las operaciones estaban técnicamente autenticadas.

La Audiencia rechaza ese argumento porque una autenticación técnica correcta no borra las señales que el propio banco debió leer: una cuantía alta, un destino que nunca antes había usado y un patrón que rompía por completo sus costumbres.

"cuando una clienta que jamás había realizado determinadas operaciones pasa repentinamente a efectuar movimientos de elevada cuantía desde el extranjero, resulta exigible que los sistemas bancarios detecten ese cambio de comportamiento"

Sentencia 471/2026 de la Audiencia Provincial de Barcelona

Para la Sala, la mecánica del engaño agrava la responsabilidad del banco: no fue solo un mensaje de un desconocido, sino un SMS que aparentaba venir de Bankinter, una web que copiaba la banca online real y, después, una llamada de un supuesto empleado que remataba la maniobra. Esa sofisticación es justo la que un sistema de detección de fraude está para frenar.

Una sentencia firme, sin más recurso posible

La Audiencia Provincial de Barcelona dicta su sentencia en junio de 2026 y desestima íntegramente el recurso de Bankinter. La condena de primera instancia queda tal cual: devolver los 4.478 euros más los intereses legales. Además, la resolución impone a Bankinter las costas de la apelación y la pérdida del depósito que tuvo que constituir para recurrir.

Contra esta sentencia no cabe recurso alguno: la propia resolución lo dice y pone fin al procedimiento. No es un matiz menor, porque la mayoría de estas condenas siguen abiertas a un recurso más, y aquí el caso se cierra en la Audiencia sin que a Bankinter le quede otra vía para seguir discutiendo la cuenta.

Qué hacer si recibes un SMS o una llamada así

El caso se hace público casi cuatro años después de los hechos, y el fraude por SMS con llamada de un falso empleado sigue siendo de los más repetidos contra la banca online. No es el único: un matrimonio de pensionistas vivió lo mismo hace poco, y el banco tampoco quiso asumirlo a la primera.

Si te pasa a ti: no sigas instrucciones de nadie que te llame diciendo ser del banco, cuelga y llama tú al teléfono oficial de la entidad. Nunca compartas por teléfono ni por un enlace un código que te llega por SMS. Guarda capturas del mensaje y anota la hora de la llamada: son la prueba si luego reclamas. Si el banco se niega a devolver el dinero, el siguiente paso es una reclamación formal al servicio de atención al cliente y, si insiste en negarse, acudir a los tribunales, como hizo esta clienta.

Que una operación pase el filtro técnico de seguridad no cierra la discusión: si el patrón de gasto es tan distinto al de siempre, la ley espera que sea el banco quien lo note, no solo el cliente que cae en la trampa. Otras entidades han tenido que aprender lo mismo, como la empresa que intentó cargarle a un cliente un fraude que no era suyo o el banco que primero dijo que no y acabó teniendo que pagar. El SMS parecía real. La llamada parecía real. Los 4.478 euros que salieron de la cuenta, también. Lo único que nunca existió fue Arturo.

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