Juan José vio saltar chispas de varios enchufes de su casa la misma noche en que le cambiaron el contador de la luz, en La Puebla del Río. Quince días después, la empresa le dejó sin suministro y le acusó de un "eventual fraude" por un empalme que habían hecho sus propios operarios. Solo cuando Facua Sevilla se metió por medio, Endesa le devolvió la luz, retiró la acusación y le pagó 3.489 euros por los destrozos.
Todo empezó porque el contador viejo dejó de funcionar y Juan José pidió que se lo cambiaran. El que le instalaron, el 31 de octubre de 2025, traía un fallo de fábrica que se notó nada más darle corriente: quemó buena parte de sus electrodomésticos y prendió chispas en varios enchufes de la vivienda.
Tuvo que apagar él mismo el contador estropeado y avisar al servicio de averías de E-distribución, la filial de Endesa que gestiona la red eléctrica de la zona. Esa misma noche llegaron dos técnicos con instrucciones de "desconexión y puenteo": apagaron el aparato defectuoso y unieron los cables a mano para que la casa no se quedara sin corriente hasta que llegara uno nuevo.
Era un parche pensado por la propia compañía, hecho por su propia gente y con su propio permiso. Nada de aquello lo decidió Juan José.
Las dos semanas siguientes pasaron sin noticias de un contador definitivo. Juan José pidió que se lo instalaran de una vez y que le compensaran por lo que se había estropeado.
El 14 de noviembre, Endesa le cortó la luz.
"Eventual fraude"
Acusación de E-distribución (Endesa) a Juan José, recogida por Facua Sevilla
El motivo que dio la empresa era justo el empalme que sus propios técnicos habían montado dos semanas antes, con el visto bueno de la propia Endesa. Nadie le pidió permiso a Juan José para hacerlo, y ahora se lo devolvían como si fuera un delito suyo.
Que una eléctrica acuse a alguien de fraude no es un trámite menor: además de cortar la luz, la compañía puede reclamar el consumo que dice que no se pagó, y hasta acudir a la vía penal. Aquí no había nada de eso que perseguir: el empalme lo habían hecho, con orden de la propia empresa, sus propios técnicos.
La acusación se apoyaba en lo que hicieron sus propios técnicos
Juan José acudió a Facua Sevilla sin luz en casa, sin contador nuevo y con una acusación de fraude que no había cometido él.
La asociación de consumidores pidió a Endesa cuatro cosas de golpe: arreglar los daños, poner un contador bueno, devolver la luz y retirar la acusación de fraude. El argumento no podía ser más sencillo: el empalme lo habían decidido y ejecutado los propios técnicos de la compañía, no el usuario.
Facua interviene y Endesa cede en pocos días
Los abogados de Facua llamaron a la distribuidora exigiendo una respuesta rápida. Endesa reaccionó sin demora: mandó a un técnico que devolvió la corriente a la vivienda y montó, por fin, un contador que funcionaba bien.
Faltaba resolver el dinero: arreglar los electrodomésticos rotos y compensar los días sin luz sumaba 3.489 euros. Facua volvió a reclamar esa cantidad apoyándose en dos artículos muy concretos: el 128 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, que dice que "todo perjudicado tiene derecho a ser indemnizado en los términos establecidos en este Libro por los daños o perjuicios causados por los bienes o servicios", y el 1.101 del Código Civil, que obliga a responder por los daños causados por negligencia.
Endesa pagó los 3.489 euros y dio el caso por cerrado.
Si un aparato de la eléctrica te rompe algo en casa
El contador y el resto de la instalación hasta la caja general de protección son responsabilidad de la distribuidora, no del usuario: si fallan y provocan un daño, el camino es el mismo que siguió Facua con Endesa. Conviene fotografiar los desperfectos, guardar el parte de la avería y pedir presupuesto de reparación antes de reclamar por escrito, igual que en cualquier reclamación de indemnización por daños y perjuicios frente a una empresa que no cumple lo que le toca, como pasa también con la compensación por el retraso en la entrega de un coche. De paso, conviene repasar el resto de instalaciones de la vivienda, como recuerda la guía sobre la revisión del gas y la caldera, para no repetir un susto parecido con otro aparato. Y si prefieres dejar constancia por la vía oficial en vez de acudir a una asociación, la hoja de reclamaciones o la oficina municipal de consumo sirven igual para poner el problema por escrito.
Si te pasa a ti: reclama primero a la distribuidora, que es quien instala y mantiene el contador, y no a la comercializadora aunque compartan nombre. Si no responde o niega el problema, una asociación de consumidores puede presionar en tu nombre, como hizo Facua con Endesa.
Juan José ya no tiene miedo de encender la lavadora: el fallo era de Endesa, y al final lo pagó Endesa.





