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Cardama ordena mover una pieza de siete toneladas que mata a un trabajador y condenan a prisión a cuatro responsables

PorRubén Angulo

Publicado el

Trabajo, contratos y despidos

Una pieza de acero de siete toneladas se desliza marcha atrás sobre un cable tendido en el suelo, en el astillero vigués de Cardama. El cable desestabiliza la carga, que cae por un lateral del camión y aplasta a un trabajador que lleva solo diez días en el puesto. Iván Costas Comesaña muere en el acto, a los 42 años, el 24 de noviembre de 2022. Casi cuatro años después, el Tribunal de Instancia de Vigo condena a prisión a cuatro responsables del astillero y les obliga a pagar, junto con su aseguradora, 541.875 euros a la familia del fallecido, en una sentencia conocida esta semana.

La pieza, un "polín" que debía unir dos tramos de un buque, salía de los talleres de Cardama, junto a la ría de Vigo, camino del casco donde tenía que montarse. En el lenguaje de los astilleros, un polín es una pieza de apoyo que sirve para sostener y trasladar otras estructuras del barco mientras se construye, y moverla de una nave a otra es una maniobra que se repite muchas veces en cada buque. El astillero ocupa buena parte de la orilla, en la avenida de Beiramar, y Costas trabajaba allí para Tubería Naval Ferradas, la subcontrata que Cardama tenía en la obra: esa mañana esperaba junto a otro camión para descargarlo cuando la carga del primero se le vino encima.

Diez días en un oficio que no era el suyo

Costas llevaba diez días contratado por Tunafer cuando murió, en su primera incorporación al astillero. Según los hechos probados, esa mañana del 24 de noviembre de 2022 esperaba junto a un camión para proceder a su descarga, en la misma zona por la que circulaba el vehículo que transportaba el polín.

Su caso no es excepcional por trabajar para una subcontrata: quien llega nuevo a una planta industrial suele conocer peor los itinerarios de carga, las zonas de paso de los camiones y los puntos donde puede quedar tendido un cable como el que desestabilizó aquel camión. En un astillero, varias subcontratas trabajan a la vez en el mismo espacio, y coordinar sus movimientos es tarea de quien dirige la maniobra, no de quien acaba de llegar.

Un cable de cinco centímetros que nadie retiró

Los hechos probados reconstruyen la maniobra. El camión que llevaba el polín entraba marcha atrás cuando una de las ruedas pasó sobre un cable metálico, de unos cinco centímetros de grosor, dejado en una zona del suelo que no era del todo llana. Bastó ese roce para que la carga se moviera, cayera por uno de los lados del vehículo y aplastara a Costas, que murió en el acto.

El tribunal atribuye a cada condenado un fallo distinto:

  • Juan David García Corrales, jefe de equipo: era quien debía acotar la zona de la maniobra, pero no la señalizó, no comprobó que no hubiera nadie cerca ni organizó un paso separado para quienes caminaban por allí.
  • Mario Borja Cardama, responsable de seguridad y salud: sabía que ese cable estaba en el suelo y, aun así, no puso en marcha ninguna medida preventiva de riesgos laborales ni avisó al servicio externo encargado de vigilarlos.
  • Joaquín Blanco Vázquez, jefe de buque: conocía el peligro y, en vez de frenar el transporte, dio orden de seguir adelante con él.
  • Alberto Paz Ríos, director de producción y máximo responsable de las decisiones de la planta: no hizo nada por impedirlo.

Penas de hasta un año y medio, con dos atenuantes

El tribunal junta en una sola condena dos delitos: no respetar las normas básicas de seguridad de los trabajadores y la muerte de uno de ellos por una negligencia grave, algo muy distinto de un homicidio con intención de matar o un asesinato. Aquí nadie quiso que Costas muriera, pero la ley castiga igual el descuido que le costó la vida.

"delito contra los derechos de los trabajadores en concurso de normas con un delito de homicidio por imprudencia grave"

Calificación de la sentencia del Tribunal de Instancia de Vigo

Un año y medio de prisión les tocó a tres de los cuatro: Paz Ríos, Blanco Vázquez y Borja Cardama, los tres con la atenuante de dilaciones indebidas. García Corrales, el jefe de equipo, se quedó en un año, con esa misma atenuante y, además, la de haber confesado.

Tres de los cuatro, un año y medio de prisión. El jefe de equipo, solo un año.

541.875 euros, a cargo de Mapfre y del astillero

La sentencia fija la indemnización a la familia de Costas en 541.875 euros, que los cuatro condenados deben abonar conjunta y solidariamente. De esa cantidad responde Mapfre de forma directa, como aseguradora del astillero, y Astilleros Francisco Cardama por responsabilidad civil subsidiaria, si la aseguradora no llega a cubrir el importe completo.

Quién paga los 541.875 euros: los cuatro condenados responden conjunta y solidariamente. Mapfre cubre la indemnización de forma directa, como aseguradora del astillero. Si no llega a cubrirla entera, paga el resto Astilleros Francisco Cardama, como responsable subsidiario.

Iván Costas Comesaña llevaba diez días aprendiendo un oficio que no era el suyo cuando una pieza de acero le cayó encima por culpa de un cable que nadie quitó del suelo. Casi cuatro años después, la sentencia pone nombre a los cuatro responsables y cifra lo que le cuesta al astillero, pero no cambia lo que pasó esa mañana en la avenida de Beiramar.

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