Subir a la moto con las manos desnudas sobre el manillar deja de ser legal a partir del 1 de octubre: la Dirección General de Tráfico lo castiga con 200 euros de multa, la misma cifra que se aplicará a quien lleve calzado abierto en cualquier vía, también dentro de la ciudad. La reforma del Reglamento General de Circulación, que la DGT cerró a finales de junio de 2026, suma estas dos prendas a la única protección que hasta ahora exigía la ley al motorista: el casco.
La obligación no pesa igual sobre las dos prendas. Los guantes homologados solo son exigibles en vías interurbanas, así que dentro de la ciudad se puede seguir circulando sin ellos. El calzado cerrado, en cambio, se exige en cualquier tipo de vía siempre que cubra el pie entero, y afecta tanto a quien conduce como a quien va de paquete.
A quién le toca esta obligación
La norma no distingue por experiencia ni por tipo de trayecto. Le toca a quien conduzca y a quien vaya sentado detrás, monten en moto o en ciclomotor, sea el primer día que se sube o lleve veinte años haciéndolo. Quien reparte a domicilio o trabaja sobre dos ruedas suma además una prenda más a la lista: el chaleco reflectante de alta visibilidad, obligatorio en todo tipo de vía mientras dure la jornada.
Los guantes que valen mientras no hay orden ministerial
El reglamento obliga a llevarlos, pero todavía no dice cómo tienen que ser. Las características técnicas de los guantes las fijará una orden ministerial que Interior aún no ha publicado.
Hasta entonces rige una disposición transitoria: valen los guantes con las mismas características que ya se usan hoy en la carretera. Quien ya lleve un par pensado para rodar, con refuerzo en la palma y los nudillos, no tiene que cambiarlo ni esperar a la orden para cumplir la norma.
200 euros de multa, sin puntos de por medio
Ir sin ellos se sanciona como infracción grave, con 200 euros de multa. Si pagas dentro de los 20 días siguientes a que te notifiquen la sanción, el importe baja a 100 euros, aunque a cambio pierdes el derecho a alegar.
A diferencia de otras infracciones graves, esta no resta puntos del carné.
Las cifras que maneja la DGT para justificar el cambio
Detrás de la exigencia hay una justificación estadística de la propia DGT. Llevar puesta la ropa técnica adecuada, con sus protectores, hace que las posibilidades de acabar lesionado caigan de un 23% hasta un 45%, según qué parte del cuerpo se mire, y los raspones en la piel llegan a bajar un 90% justo donde hay equipo cubriendo. Puestos solo los guantes, las heridas en las manos se quedan en más o menos la mitad, y con botas específicas los golpes en el tobillo o el pie caen cerca de un tercio.
Nadie sube a la moto pensando que se va a caer, pero el asfalto no avisa antes de que pase, y en dos ruedas apenas queda nada entre la piel y la calzada.
El casco espera hasta 2027
La homologación del casco no cambia el 1 de octubre. Lo que exige la reforma para esa prenda ya lo cumple el casco que se compra hoy, y la nueva certificación no entra en vigor hasta el 1 de octubre de 2027, un año después que los guantes y el calzado. Lo que no cambia en ningún momento es la obligación de llevarlo puesto: sigue siendo obligatoria en todos los casos, con la normativa actual.
Si te paran sin guantes o sin calzado cerrado
La sanción se tramita como cualquier otra multa de tráfico: se notifica en el momento o llega después por correo, y desde ahí corren los mismos plazos de siempre. Pagar en los 20 días siguientes deja la multa en 100 euros y cierra el expediente, pero también renuncia a discutirla. Si crees que la sanción no procede, o que el calzado que llevabas sí cerraba el pie, el camino es recurrir la multa dentro de ese mismo plazo.
Que esta infracción no reste puntos es la excepción, no la regla: la mayoría de las graves sí los quitan, y para saber cuántos te juegas en cada caso está la guía del carné por puntos. El 1 de octubre tampoco llega solo con esta obligación: la misma reforma cambia otras quince normas de circulación, desde el casco del patinete hasta la distancia para adelantar a un ciclista.
Si te pasa a ti: tienes 20 días desde la notificación para pagar con el 50% de descuento o para presentar alegaciones. Si no haces ninguna de las dos cosas, pasado ese plazo la multa se convierte en firme y se cobra entera.
El 1 de octubre, esa mano que hoy agarra el manillar sin nada encima tendrá que llevar un guante debajo, y el pie que hoy pisa con una sandalia tendrá que ir cerrado, en la ciudad o fuera de ella. La norma ya empieza a mirar las manos y los pies de cualquiera que se suba a dos ruedas, mucho antes de que le llegue el turno al casco.







