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Sidenor expuso 27 años a un obrero al amianto sin protección: murió de cáncer y su viuda cobra 154.733 euros

PorRubén Angulo

Publicado el

Derecho Laboral

Mateo G.C. subía cada jornada a las celdas de los hornos Pitt de la fábrica de Pedro Orbegozo, en Hernani, forradas de amianto, para recalentar los lingotes que salían del tren Bloming. Llevaba las manos desnudas y la cara al descubierto: nadie le dio nunca una mascarilla ni le avisó de que esas fibras eran cancerígenas. Trabajó así 27 años, hasta 1992, y ahora, tres décadas después de que el cáncer se lo llevara, la Justicia obliga a pagar 154.733 euros a la viuda y las hijas que se quedaron.

La empresa que lo expuso a esas fibras ya no existe con ese nombre: su actividad la heredaron Sidenor Aceros y Cofivacasa, condenadas ahora a pagar esa indemnización de forma solidaria. El diagnóstico le llegó el 28 de diciembre de 2022: un carcinoma pulmonar que los médicos relacionaron con el amianto que Mateo había respirado durante casi tres décadas. Murió dos meses después, en febrero de 2023.

Veintisiete años junto al amianto, sin un aviso

Mateo entró en la fábrica de Hernani en 1965 y no salió hasta 1992. Pasó por la Forja, por el Tren Bloming y, los últimos años, por los Hornos Pitt, donde recalentaba lingotes y metía las manos en celdas revestidas de amianto. La empresa nunca le entregó una protección respiratoria adecuada, según denuncia la asociación de víctimas, y tampoco le dijo que el material con el que trabajaba era cancerígeno. Ni prohibió fumar cerca del amianto ni obligó a lavar la ropa de trabajo en la propia fábrica, dos medidas que habrían frenado la dispersión de las fibras.

"Trabajó sin información del riesgo cancerígeno del amianto y otras sustancias presentes, sin que la empresa les proporcionara una protección respiratoria adecuada, ni adoptase medidas de prevención que la legislación exigía"

Asviamie, Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi

Mateo fue fumador hasta los 57 años, un dato que las empresas usarían después para intentar rebajar la indemnización. Desde 2016 lo controlaban en Osakidetza por unas placas pleurales que el propio amianto le había dejado en los pulmones, pero ese seguimiento nunca llegó a la Inspección Sanitaria ni al organismo vasco de prevención de riesgos, Osalan, como manda el Real Decreto 1299/2006. Mientras vivió, su nombre no entró en el Fichero de trabajadores expuestos al amianto.

El diagnóstico llegó demasiado tarde para él, pero no para su familia.

El juzgado dijo que no, el tribunal vasco lo cambia

Un juzgado de San Sebastián, el número 5 de lo Social, le cerró la puerta a la familia el 21 de noviembre de 2025: no vio probado que el cáncer viniera del trabajo en la fábrica. El TSJPV (Tribunal Superior de Justicia del País Vasco) le ha dado la vuelta a esa decisión. Para los jueces, la suma de la larga exposición al amianto, el seguimiento médico por las placas pleurales y el reconocimiento del INSS de la enfermedad profesional en junio de 2023 son pruebas suficientes de que el cáncer nació en la fábrica.

"la acreditada y prolongada exposición al amianto, sin medidas preventivas, el seguimiento médico tras el diagnóstico de placas pleurales calcificadas y el reconocimiento por el INSS de las prestaciones de enfermedad profesional, son datos suficientemente concluyentes, para apreciar la causalidad"

Sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco

El tribunal rechaza también el argumento con el que las empresas intentaron rebajar la cuenta: que Mateo hubiera fumado hasta los 57 años no basta, dice la sentencia, para restarle responsabilidad a quien no lo protegió del amianto durante casi tres décadas. La condena de 154.733,24 euros más intereses recae de forma solidaria sobre Sidenor Aceros y Cofivacasa, las dos empresas que hoy siguen la actividad de la antigua Pedro Orbegozo y Acenor. El caso se ha conocido esta semana gracias a un comunicado de Asviamie, la asociación vasca que agrupa a las víctimas del amianto.

Cuando la empresa que contaminó ya no existe, paga la que la sucede

Una empresa no se libra de sus responsabilidades por cambiar de nombre o de dueño: cuando quien contaminó ya no existe, responde la que sigue su actividad, y eso es lo que ha pasado aquí, con Sidenor y Cofivacasa cargando con lo que hizo Pedro Orbegozo/Acenor hace medio siglo. La obligación de protegerlo tampoco era nueva entonces: las obligaciones de prevención que tiene cualquier empresa frente a sustancias como el amianto las tienes en los riesgos laborales que debe prevenir una empresa.

Para reclamar daños por una enfermedad como esta, la familia necesita primero que el INSS reconozca el origen laboral de la enfermedad, el paso que aquí llegó en junio de 2023: sin él no hay demanda de daños que valga. Con ese reconocimiento en la mano, la vía es la misma que se explica en cómo reclamar una indemnización por daños y perjuicios, y si el juzgado de instancia se equivoca, como pasó aquí, queda el recurso que acabó revirtiendo el fallo: puedes ver cuándo funciona en cuándo se puede ganar un recurso de suplicación.

Si te pasa a ti: el primer paso no es la demanda, es lograr que el INSS reconozca la enfermedad como profesional. Con ese reconocimiento ya se puede reclamar la indemnización a la empresa, o a la que la sucedió, como hizo esta familia.

Las celdas de los hornos Pitt llevan años cerradas y la fábrica que Mateo conoció ya no se llama como entonces. Pero la factura por lo que respiró allí sí ha llegado, con intereses, a la empresa que se quedó con su historia.

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